A tres semanas de mi partida para España, puedo decir que ha sido una de las experiéncias mas increíbles que nunca he vivido. He descubierto lugares remotos, impactantes, frágiles, decadentes, imperceptibles....
Pero de todos ellos me llevo la mejor escencia. Creo que en todos he podido disfrutar de la cotidianidad y de las pequeñas cosas o sensaciones que han hecho de ellos un perfecto recuerdo.
He descubierto gente de distintos colores, pensamientos, religiones, hábitos; en definitiva, mil i una formas de ser que te hacen dar cuenta de que no hay nada correcto o incorrecto. Gente que ha pasado por mi lado y lo único que me ha dado es una sonrisa, otra que me ha llenado con sus mil experiéncias de viajes y anécdotas, muchos que han compartido conmigo alguna que otra cerveza o comida junto con interesantes conversaciones, algunos que han calado en mí y se han convertido en personas que no olvidaré y a las cuales intentaré conservar, aunque sea en la distáncia.
He podido notar las diferéncias mas contrastantes entre regiones y países fronterizos. Desde la calma y la cultura que llenaba cada piedra del norteargentino o el sud Boliviano, al caos y desperpejo Brasilero, por finalizar a la impactante Patagonia Argentina con sus enormes maravillas naturales.
Con todo eso, aún no se ha acabado mi viaje, lo se. Aún me queda una de las mejores partes. La vida diária, común, la rutina de una ciudad que no es la mía.
Y me emociona la idea de poder hacerlo en una de las ciudades más perfectas (dentro de sus mil imperfecciones) que he visto jamás.
Así que, me doy por satisfecha; aún sin acabar, por haber vivido estos tres meses, con muy pocas cosas encima, con una visión solitaria y sociable a la vez, y por haberlo hecho en un país que me ha abierto sus brazos sin ninguna duda.
1 comentario:
Uau! Que bonic i sincer aquest post laia...
No es pot dir res més :*
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